domingo, agosto 06, 2006

EL CURA Y LA VACA

El señor cura está muy contento
Después de beber la espesa leche de su afanosa vaca,
Que es su más querida criatura.

Vuelve al día siguiente un confesor,
Busca la infinita piedad del magnífico poder
Por mil pecados y uno más.

¡Qué gran día!
La mejor oportunidad para el sacerdote de ordeñar a su musa.

Con gran afecto extrae de la ubre única el néctar
Tan ansiado, incluso soñado;
Toda la escena se recubre de los gritos extáticos
De las dos nobles almas.

Así la paz al confeso,
También la leche paterna en la boca del pastor de Dios.

La vaca regresa al tercer día,
Pues quiere una nueva redención,
Y de cuclillas espera ser manoseada.

Solo que hoy el padre fue asaltado por una nueva ilusión,
Pues quiere ser fecundado.
Con la ayuda de la vaca
El cura espera una manifestación divina,
Anhelando convertir el esfínter y los intestinos
En órganos de parir.

El arrepentido así es también feliz.
Quizá se convierta en un nuevo San José…

Se supone que esto no debe ser visto,
Aunque no importa en verdad;
Porque el Señor es amor,
Y a los amantes tiene que cobijar,
¿O no?

La alegría desborda en la morada del predicador
A causa de su menesteroso bovino,
Que “le da leche todo el día
Y en las noches le acompaña”.
Despreciable 9V3312 45 4 #001